EL TIEMPO EN QUE VIVIMOS
Hablo del tiempo en que vivimos porque lo siento como un mundo de símbolos muertos, una temporada histórica donde la búsqueda verdadera de la propia vocación es difícil, irreal. La societad campesina y patriarcal del pasado era un mundo rico de símbolos, donde el individuo encontraba su lugar y con más facilidad su camino. También si, a veces, equivocado. Era, de toda manera, un universo magico. Donde la naturaleza era maestra, e indicaba trucos, daba indicaciones.
VIVE CON PASION
A las mujeres y a los hombres que no siguen su vocación para que se despierten…Y tomen conciencia. A las generaciones de la interioridad, a mis lectores que fielmente me siguen…Digo que la vida no tiene que ser temida, ni soñada, sino vivida en primera persona, con pasión. Más allá que todo.
UN HOMBRE ESPIRITUAL
Viviendo estas experiencias, con mi hipersensibilidad, desde joven siempre puse la satisfacción de esta sed de felicidad fuera de mí mismo, del otro, de los demás. En Dios. Por esto siempre fui, en el fondo, un hombre espiritual, religioso. Siempre he intuido, de alguna manera, que el ser humano no puede darse la felicidad por sí mismo, ni puede darla otro ser humano. Los momentos de felicidad que vivimos en esta tierra nos ayudan a intuir como va a ser la felicidad eterna, pero la paz interior que yo busco no escluye los sufrimientos, ni busca la felicidad absoluta.
SED DE FELICIDAD
Muchas veces en mi vida he probado una fuerte sed de felicidad y al mismo tiempo la incapacidad para actuarla plenamente. Así siempre ha estado, en los momentos de alegría personal, en los momentos de intensas relaciones afectivas, en la tranquilidad de un armonía psico-espiritual conmigo mismo y con los demás. Siempre he sentido que algo faltaba. Igualmente cuando se vive un amor intenso, feliz, restituido,…se advierte una sensación de límite. Quien no ha probado a vivir la interminable fuerza del deseo, y después cuando esto ha sido saciado, averiguar que todo se volvió recuerdo y nada más..?
AMOR TERMINADO. MÁS FUERTES QUE ANTES.
Luego, se si está psicólogicamente sanos, empieza un gradual apagamento de las emociones hasta tomar conciencia de la nueva realidad y traer mayores beneficios, sobre todo un aumento de maturidad, de conciencia. A final de cuentas es importante recuperar todas las inversiones afectivas hechas sobre la persona amada. No tenemos que salir de esta dificultad descapacidados, sino más expertos y con toda la fuerza de vivir que hemos tenido con aquella persona. Más bien, con una vitalidad y fuerza mayores. En este estado es importante también tener una persona amiga en la cual poder confiar y expresar nuestro dolor. Eso ayuda para dar una justa valutación a la pérdida sufrida.
PÉRDIDA AFECTIVA. DESPUÉS.
Después de unos dias, la persona que sufrió la pérdida vive una intensa gama de diferentes emociones: miedo, sentimiento de abandono, soledad, ansiedad, angustia, enojo, sentimiento de culpa. Estas emociones fluyen y refluyen en nosotros decenas y decenas de veces en un día. Se hacen obsesivas, repetitivas, maniacas. Todo esto es la expresión del dolor que vivimos hasta explotar en llantos, gritos, lamentos cuando nos enteramos que la pérdida sufrida es definitiva y que la persona amada ya no va a regresar.
ENTREVISTA RADIOFONICA. DOWNLOAD GRABACIÓN.
En el sitio de la transmisión “Ben fatto” de Radio Uno es posible escuchar y descargar la entrevista. Para descargar la grabación en formado MP3 ir al siguiente link: sitio de la transmisión.
BREVE ENTREVISTA EN RADIO UNO.
Mañana por la mañana a las 8.30 en Radio Uno en la transmisión “Ben fatto” conducida por Annalisa Manduca y Lorenzo Opice me van a hacer unas preguntas sobre la soledad, argumento, como ustedes saben, que quiero mucho.
SHOCK. PRIMER TIEMPO.
En los primeros tiempos hay un shock, confusión para la perdida afectiva que se pensaba jamás pudiera pasar. No imaginando una símil pérdida se tiene la sensación de vivir una pesadilla, una situación irreal, incluso se llega a negar que tal hecho haya ocurrido.
No hay que tener prisa
No hay que tener prisa para sobrellevar el luto, buscando sustituciones.
Muchos se apresuran para reemplazar la pareja perdida, por orgullo herido, por llenar el vacío dejado, creyendo así haber solucionado el propio luto.
No saben que el luto se presentará más adelante cobrando un precio más alto.

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