SOBRELLEVAR LAS PERDIDAS

Hàciendonos conscientes se comprende claramente que necesitamos ir más allá de las pérdidas, de los rechazos sufridos. Nuestra infelicidad es debida, en gran parte, a no querer dejar ir las cosas y las personas que nos hirieron o que nos amaron, en las que permanecemos pegados en el corazón. Por no querer abandonar el pasado nos condenamos a vivir en una dimensión hecha de ilusiones y de irrealidad. Cuando empezamos a dejar el pasado, naturalmente, sin esfuerzo, nos sentimos llenar por una fuerza nueva, por una energía poderosa

OBRA DE ARTE

Como por cada obra de arte, también por el descubrimiento de nuestra misión, se necesita un periodo de maduración, de reflexión. No hay que tener prisa para salir del desierto antes de haberse liberado de una identidad superficial que pensábamos, al contrario, madura. Se recomienda elegir un lugar tranquilo, mejor si es en contacto con la naturaleza, un lugar silencioso, donde podemos meditar y rezar.

SILENCIO Y VIDA NUEVA


No dejen entonces que las heridas sufridas se hagan lugares de salida de energía, de vida.
Para encontrar nueva razón de vida pueden contestar a estas preguntas:
. ¿Cuales mitos o debilidades he descubierto en mí?
. ¿Que he aprendido de la ofensa sufrida?
. ¿Me hice más humano hacia mí mismo y los demás?
. ¿Que quiso decirme Dios a través de esta experiencia dolorosa?
. ¿He crecido en sabiduría, en prudencia, en discernimiento?
Encuentren nuevas razones de vida. Y si todavía no lo han hecho, ¡que lo hagan ya!
Luego de haber elaborado la herida sufrida es fundamental vivir un período de silencio, de soledad, de meditación, de oración.
Es importante vivirlo, aún pueda parecer una perdida de tiempo, porque en este lugar simbólico se toma mejor conciencia de lo que va a ser el  propio futuro

MÁS FUERTES QUE ANTES

Lo que no se debe de hacer en absoluto, en los casos de heridas sentimentales y afectivas, es perder el sentido de la propia existencia, creer de no tener ya una razón para vivir.
Así haciendo se da un poder enorme, exagerado a quien nos lastimó, a quien nos ha herido, ¿no les parece?
Escuchadme: ¡sálganse más fuertes que antes!
Creedme, estas experiencias se pueden y se deben transformar a su ventaja.
Los que me escucharon cambiaron su existencia mejorándola, llegando hasta ad encontrar su verdadera vocación, hasta entonces silenciosa y escondida.
Cuando somos heridos y salimos más fuertes de antes, podemos comunicar a los demás nuestras sendas de curación