ALBISETTIAN LEADER 2
-Sigue siempre a los hombres elogiando sus esfuerzos y corregiendo sus errores.
-corrobora el lado humano además que lo profesional.
-premia al individuo pero también al grupo.
-es tolerante.
-no teme gobernar los eventos.
-sigue su instinto, su sensibilidad personal.
-se acuerda que siempre tiene qué hacer con personas, criaturas divinas.
MI LIDER EN LA EMPRESA
<!– .hmmessage P { margin:0px; padding:0px } body.hmmessage { font-size: 10pt; font-family:Verdana } –>-Tiene siempre la puerta abierta para los miembros de su grupo.
-Es pródigo de informaciones. Los dependientes informados participan mejor.
-Tiene frecuentes reuniones para crear espíritu de equipo.
-Organiza comidas informales donde se puede hablar libremente.
-Cura la alimentación y tiene el cuerpo en ejercicio.
-Escoje el trabajo más idóneo para cada personalidad.
-Crea siempre un ambiente sereno.
ALBISETTIAN LEADER
Mi líder o, bromeando, albisettian leader, debe también:
-decir siempre a sus colaboradores lo que verdaderamente les espera.
-tener una regularidad de horarios, de comportamientos, para dar seguridad.
-desquiciar las jerarquías tradicionales.
-hacer rodar los encargos, así que todos se conozcan y reducan celos y envidias.
-tratar a todos con equidad.
-hacer de guía a través del ejemplo.
-no pedir jamás a los demás lo que no sabe hacer él.
SELECCIÓN PERSONAL
Mi líder, cuando escoje personas que irán a hacer parte de su grupo:
-se acuerda que tienen que condividir sus ideales.
-hace entrevistas no convencionales para encontrar talentos.
-escoje personas optimistas, no pesimistas.
-Se asegura que las personas escogidas quieran de veras el encargo.
-escoje trabajadores infatigables para las tareas más delicadas.
MI LIDER
Mi lider debe ser:
Audaz en los proyectos, atentos en los detalles.
Lleno de ideas originales, no convencionales, vivaces, siempre estimulantes.
Evite críticas a los colaboradores en público, pero las puede hacer con lealtad en privado. Escoja a un vicario que tenga los mismos valores éticos, morales, que sea leal, pero no consentidor, que sepa trabajar con los demás.
MANAGER DEPRIMIDO
Recuerdo a un manager que se mantenía siempre lejos de todas las personas que encontraba en la empresa. Decía que, la suya, era la postura ideal de un manager.
Un día le encontré en un cafè. Estaba solíto. Nos saludamos, me hizo la señal de sentarme a su mesa. Todavía no estaba sentado cuando el empezò a desahogar su dolor, su pena. Estaba deprimido. Permaneció asombrado cuando le dije que yo ya lo sabía desde tiempo.
Por su comportamiento en la empresa.
Cuando alguién mantiene las distancias, lo hace para esconder algo.
MUERTOS EN LA EMPRESA
Cuando un manager está muerto dentro, siente placer en hacer el mal, en el no promover las potencialidades de los colaboradores, en el parar novedades, en el destruir.
Si observan ciertas empresas encontrarán manager que con las palabras quieren cambiar, pero en la practica buscan de mantener, a todo los precios, la situación invariada. Porque cada cambio preveé novedades, riesgos, posibilidades de caer. Preveé la posibilidad de renovarse. Pero cuando por dentro se está muerto, todo esto requiere una energía infinita, desmedida, que los muertos no poseén.
MANAGER MALO
El manager malo sabe que perdió su íntima vitalidad, su energía personal.
Se encarniza en contra de los subordinados, ama tramar, hacer sufrir; en el fondo está envidioso, tiene celo de los demás, sobre todo de las personas íntegras, sencillas, vitales, porque les recuerdan como él se encontraba hace tiempo.
Muchas veces cuando una persona alcanza el poder, un lugar de mando tan desado, se bloquea en el camino de crecimiento personal, espiritual, y, un poco a la vez, va perdiendo fuerza, energía, vitalidad.
Se puede decir que el malo es un individuo sin verdadera fuerza, no es vital.
VITALIDAD, ENERGÍA
Pero la vitalidad, la energía, que producen ganas de vivir, ganas de trabajar, lance, entusiasmo, alegría, no deben ser dejadas a solas, sino siempre cuidadas.
Sólo si se permanece íntegros, coherentes, humildes, dignos, se puede no perder la vitalidad, la energía personal.
Conozco a muchos manager que han perdido desde tiempo su dignidad, y, sin darse cuenta, con ella han perdido también su vitalidad.
Por esto se hicieron crueles, malos.
GANAS DE VIVIR, DE TRABAJAR
Hablo ahora de las ganas de vivir, de trabajar, porque la vitalidad viene naturalmente cuando se tiene una buena autoestima, cuando nos sentimos únicos e irrepetibles, cuando tenemos dignidad personal, cuando somos abiertos y flexibles, cuando somos protagonistas de nosotros mismos.


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