Para nuestra cultura cientifica y desencantada, insensible a la fascinación del misterio, todo lo que existe se reduce en materia de utilizar, de analizar.
La realidad es vivida en relación a nosotros mismos, a las necesidades que se quieren satisfacer.
Se trata de una relación voraz, manipulativa, parecida a la que un niño tiene, en la fase narcisista, con las personas a su alrededor.
Una relación de este tipo hace daño sobretodo porque vacía de valor la realidad y no permite tener con ésta una relación rica y llena de sentido. Por esto nos sentimos, frecuentemente, solos e incapaces de comunicarnos con el otro.
Solo si optamos por re-significar el mundo, la realidad que nos rodea como don, la vida se convierte en un lugar lleno de significado.
Si Dios es el verdadero dueño de la tierra, entonces nosotros somos sólo huéspedes.
Se pasa de la posesión a la acogida.
El ser umano no poseé el mundo, pero puede servirse de ello.
El mundo no es suyo, pero puede habitarlo.
Disponerse a la acogida, renunciando a la posesión, significa entrar en una lógica de gratuidad.
Todo nos fué donado.
Gratuitamente.
Fuera de esta visión, la realidad solo puede ser echa una cosa, monetizada.
Translation by Mariacristiana Massei
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